Archivos de la categoría ‘Rogelio’
Rebelde way
Marzo 17, 2007Lo que le faltaba
Febrero 27, 2007Nunca te olvidaremos
Febrero 11, 2007Ya fue demasiado lejos…
Enero 24, 2007Nos equivocamos con el palmípedo, debemos reconocerlo. Nuestro querido andariego pegó el salto más grande de todos. Lo creíamos en babia, pero no: ¡Rogelio está en la luna!. No le bastó con arriesgarse sin sentido a lo largo y ancho del planeta, ahora se ha lanzado al espacio exterior como si nada. ¿Cómo llegó hasta ahí? Vaya uno a saber. Apenas podemos comprobar que la diosa fortuna sigue de su lado. En fin, Rogelio, estamos todos con vos, plantá bandera nomás, que la luna es tuya.
N.del Bg.: Recién vuelvo el lunes. Extráñenme sólo lo necesario z ta
Sangre de pato
Enero 11, 2007No hay caso, tenés un imán para el peligro; cuando no lo buscás deliberadamente para satisfacer tu espíritu indómito, él te encuentra con una facilidad misteriosa. Y vos ahí, como si nada, sin cagarte en los pantalones como hacemos tradicionalmente el resto de los mortales. Envidia que nos das Roge.
No te ibas a quedar con la duda
Diciembre 25, 2006Ya sabías que es una leyenda de la Coca Cola, y sin embargo te mandaste para allá, con plena conciencia de que en el Polo pega un fresquete que te la debo, que hay osos sanguinarios, lobos carniceros y esquimales hambrientos…. Sinceramente, no te entendemos, Rogelio, qué gusto el tuyo. ¿Cuándo vas a sentar cabeza?. ¿Y cuándo volverás a casa?.
¡¡Oh, my God!!
Diciembre 13, 2006Ok, Rogelio, también queremos patearle un huevo a Bush, ¡Pero este no es el camino, insensato!. Nos vas a meter en problemas por hacerte el cocorito donde no debés. Pensá en tu familia que te extraña, ¡Y pensá en la Humanidad que contiene el aliento!
Tememos por el Temerario
Noviembre 30, 2006Rogelio, ese patito andariego
Noviembre 11, 2006Ay, Rogelio!, Peregrino de mil caminos, por qué extraños parajes andarás ahora. Tu espíritu, libre, libre como el viento, te reclama aventura y te pide emoción. Se tu mismo, Rogelio, escucha los dictados de tu corazón, acata la sentencia irrefutable de tu destino díscolo y temerario. Los que te queremos bien, sabremos comprender… y te esperamos.









