Divina Paciencia
Tarnazo gobierna el mundo con mano firme y mucho rigor, pero sus limitaciones son evidentes aun para las criaturas más básicas. Asumir las directivas de un incapaz, es una gran contrariedad en Tripión, pero no hay remedio.
La inexperiencia de un Dios es una complicación mucho mayor que la de un Intendente. Cuestión de magnitudes, no es lo mismo ocuparse de la sincronización de los semáforos y la recolección de residuos, que pensar y ejecutar las leyes que rijan al universo y a sus criaturas. Viendo este panorama nos caben un par de preguntas para entretenernos antes de volver a hacer cosas productivas: ¿Dios tiene derecho a equivocarse?. ¿Puede uno exigirle la renuncia como se la exigiría a un modesto funcionario municipal?.
En Tripión por caso, como vemos, Tarnazo se equivoca y mucho, pero nadie le pide la renuncia. Quizás porque no hay otro.
¡Oh, my god!
Ok, Rogelio, también queremos patearle un huevo a Bush, ¡Pero este no es el camino, insensato!. Nos vas a meter en problemas por hacerte el cocorito donde no debés. Pensá en tu familia que te extraña, ¡Y pensá en la Humanidad que contiene el aliento!
Héroes eran los de antes
Y allá va, señores, el valiente Prozac y su ladero, el insigne Fúlmino. Para ustedes, que decían que nuestro fóbico amigo nunca saldría de su casa, allí lo tienen, inmortalizándose en una postal épica, con la ciudad a sus pies y el bien entre ceja y ceja.
Pero claro, ustedes, agoreros insaciables, dirán que todavía nos debe una proeza (al menos una), dirán también, mostrando todo su cinismo que con héroes así de miedosos es más efectivo llamar al C.A.P. con telepatía… ¡Tantas cosas dirán!, y sin embargo, pinta no le falta, señores; vean como su capa se menea al viento, vean el reflejo en esa espada justiciera, vean esa mirada perdida en el espacio, ¡Cacho de héroe en potencia tenemos, caballeros!. Si Korda estuviera cerca, fotón que le sacaba a Prozac, fotón.
¡Qué jugador!























