Pero, ¡Cuánto amor tiene para ofrecer el Hombre sin Cabeza!, kilos, litros, metros del más puro amor… y sin embargo, allí lo tenemos; paciente, esperando alguna señorita bondadosa que lo ame. Por el momento no ha tenido mucha suerte: las mujeres (salvo su madre y su hermana, claro) son todas arpías codiciosas que buscan señores que siembren soja, y él, en cambio, es tan pero tan sensible, que da ternura, criaturita.
Más del Hombre sin Cabeza: El Hombre sin cabeza, grandísimo partido”
