La joven galaxia de Tripión no deja de sorprendernos. Una muerte incapaz descerraja flechazos y casi liquida a Tarnazo, Dios plenipotenciario de la galaxia. Nos intriga saber qué sucedería si le daba. Nos intriga saber si es éste un Dios inmortal o apenas un ser simple y limitado con fecha de vencimiento. ¿Y si fuera mortal?, menuda pregunta espera a los ínfimos habitantes de la galaxia. ¿De qué puede morir un Dios?, ¿Bastaba el flechazo o es necesario algún procedimiento que no cabe en nuestras limitadas posibilidades?.
En nuestro planeta, por caso, es diferente; los dioses se apagan lentamente cuando se apagan las civilizaciones que los adoran. Todavía dudamos si un mortal podría acabar con algún Dios. La posibilidad efectivamente es muy baja, sin embargo tenemos el resto de la eternidad para averiguarlo. Nunca se sabe; ni los dioses pueden estar a resguardo del hombre, animal predador por excelencia.
De todas formas hay una tendencia que parece marcar el camino en este aspecto: no tenemos en nuestro idioma una palabra que defina semejante acontecimiento. Si matáramos, por caso, al Rey de España o de Holanda, cometeríamos un simple y tradicional magnicidio pero, si alguien acabara con un Dios, ¿Qué palabra define este acto tan singular y contraproducente? ¿Es un megalocidio?, ¿Un teocidio?. No importa. Mejor no lancemos ideas inflamantes, no faltará un insensato que prenda la mecha del teocidio y los dioses den rienda suelta a sus paranoias; y esto ya sabemos cómo empieza, y también cómo termina.
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