Me gusta el profeta Isidoro Montoya. A diferencia de tanto fundamentalista suelto en estos tiempos, Montoya predicó la tolerancia, el respeto y la integración. A contramano de tanto ortodoxo gemuflexo, Montoya aboga por el amor, especialmente el comunitario: le encantan las orgías multiétnicas… “Mientras más, mejor” solía decir. Su único requisito es que todos se laven los genitales, no por ritual sino por consideración “Es lo mínimo que se puede pedir, hombre”. Gran tipo, Montoya.
Octubre 13, 2006 a las 2:32 am |
El profeta incomprendido, una verdadera lástima.