Me lo crucé varias veces pero corro rápido, apenas lo veía aparecer con ese vuelito rasante que sólo él y las gallinas tienen, me escapaba como un gato. Sí, él tiraba por si acaso uno que otro flechazo, pero ya se sabe: es bizco, así que no era muy difícil escaparle. Siempre intuí que además de bizco vive en pedo y no selecciona bien sus blancos, es como si a desgano cumpliera horarios de un laburo que no le gusta: cumple y tira flechazos, para eso le deben pagar, alguien tiene que hacer el trabajo sucio y le tocó al enano. La primera vez que me dio en serio (no con esas flechas de salva que usa a veces), recuerdo, fue en el medio del pecho, como en esos viejos westerns en los que a un vaquero le perforan el pecho sobre su caballo y cae como una bolsa de papas; ruidoso, seco, ni mú, dije… un gran flechazo, hay que reconocerle al enano. Viví con la herida varios años hasta que cicatrizó. Desde entonces no es que le tuviera miedo, pero, si se quiere, lo respetaba, prefería evitarlo, casi que lo olfateaba y como esos ñúes del Discovery channel, tomaba distancia al trotecito. No es mala la analogía; Los ñues saben que el encuentro con el predador es inevitable, que en algún momento se va a dar y por eso viven alertas, se la pasan olfateando el aire a ver si perciben la cercanía del león y ante la menor posibilidad, se alejan, la distancia siempre da ventaja. Y en eso andaba, al trote, olfateando alerta y bueno, el enano será bizco, borracho y desganado, pero no es ningún pelotudo, un día, sin que me diera cuenta, me lo topé de frente, a dos o tres metros no más y ya me estaba apuntando. No llegué a decir nada, era al vicio. Recuerdo, sí, que estaba más borracho que de costumbre, pero nada más, apenas el “zunnnngggg” del arquito ese y ya. Cuando abrí los ojos estaba ensartado.Nunca se lo voy a perdonar. Claro, la herida va a cicatrizar, pero, cómo duele, carajo. Enano de mierda.
Archivo de 28/09/06
Cupido, ese enano pretencioso
Septiembre 28, 2006Mentira parece, mentira…
Septiembre 28, 2006Lo ví, lo ví, coño que lo ví, ahí está el guacho tomando impulso, agazapado suspirando una cuenta regresiva. Los hijos de puta como él hacen eso, esperan al miércoles para asomarse, ya la tienen calculada, si salen el miércoles el sábado están en su apogeo. Carajo, otro fin de semana con un grano en la napia… así no se puede, no hay caso, qué injusto, macho, qué injusto